

Creo que es más que evidente.
El otro día os decía que han pasado tantas cosas que no sabía por donde empezar. Me dejaré de zarandajas e iré a lo fundamental. Una imagen vale más que mil palabras:
Es la sorpresa que os anuncié. Mi criatura está otra vez en casa. Volvemos a ser una familia.
Hoy, al volver a escribir un mes después de mi última entrada, me siento como El Cepa, el personaje sobre el que gira la trama de la película El crimen de Cuenca dirigida por Pilar Miró, cuando ante la sorpresa de todos regresa a su pueblo a la voz de "¡Qué no me han matao! ¡Soy El Cepa! ¡Estoy vivo!"
Sé que estabais preocupados, de hecho me habéis colapsado el correo (?) preguntándome por qué no actualizaba el blog. En este mes han pasado tantas cosas que no sé por donde empezar. Además estoy un poco cansado después del largo viaje del que acabamos de llegar Aigor y yo. Os hemos traído una sorpresa.
En los próximos días os lo contaré todo, mis fieles fronkonsteinianos.
Desde la llamada telefónica de Gregorio Cobos Burguillo a Paco Lobatón que no se veía nada parecido. Ha nacido una leyenda. Damas y caballeros, con todos ustedes Maruja Martínez Ferri: